{"id":523,"date":"2013-12-04T20:10:12","date_gmt":"2013-12-04T20:10:12","guid":{"rendered":"http:\/\/urbanvolcano.net\/?p=523"},"modified":"2025-04-19T18:29:39","modified_gmt":"2025-04-19T18:29:39","slug":"lluvia-en-cracovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/lluvia-en-cracovia\/","title":{"rendered":"Lluvia en Cracovia"},"content":{"rendered":"\n<aside class=\"other-formats\">Otros formatos: <a title=\"Lluvia en Cracovia (PDF)\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/ebooks\/es\/pdf\/lluvia-en-cracovia.pdf\">PDF<\/a> | <a title=\"Rain in Krak\u00f3w (english)\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/en\/rain-in-krakow\/\">english<\/a> | <a title=\"Rigning \u00ed Krak\u00f3w (\u00edslenska)\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/is\/rigning-i-krakow\/\">\u00edslenska<\/a><\/aside>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"alignright size-medium\"><a href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/krakow.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"300\" src=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/krakow-300x300.png\" alt=\"Lluvia en Cracovia \u2014 Ilustraci\u00f3n de Yana Volkovich\" class=\"wp-image-668\" srcset=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/krakow-300x300.png 300w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/krakow-150x150.png 150w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/krakow.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n de Yana Volkovich<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Sacud\u00ed las gotas de lluvia de mi chaqueta antes de sentarme junto a una de las ventanas del casi vac\u00edo caf\u00e9. Mis planes hab\u00edan cambiado. Despu\u00e9s de una semana de reuniones quer\u00eda disfrutar del aire libre. Hab\u00eda planeado emplear el fin de semana en caminar por el centro de Cracovia. Quer\u00eda conocer la ciudad y hacer fotos. Pero los cielos ten\u00edan otras intenciones. El tiempo no estaba de mi parte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfCo dla Pana?<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 a la camarera que se hab\u00eda dirigido a m\u00ed. Imagin\u00e9 que hab\u00eda preguntado si quer\u00eda tomar algo, qu\u00e9 pod\u00eda traerme o algo parecido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Disculpe, no hablo polaco \u2013respond\u00ed en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ah, he preguntado si quieres tomar algo \u2013dijo en ingl\u00e9s\u2013. Cre\u00eda que eras polaco. Tienes cierto aire de polaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Ped\u00ed un caf\u00e9 con leche y un cruas\u00e1n. Mir\u00e9 a trav\u00e9s de la ventana y vi que hab\u00eda un mercado en la plaza, al lado del caf\u00e9. Llov\u00eda a c\u00e1ntaros. Hab\u00eda poca gente en la feria y yo era el \u00fanico cliente del caf\u00e9. Saqu\u00e9 un bol\u00edgrafo y un cuaderno de mi mochila. Quer\u00eda describir el ambiente de la plaza, solo por matar el tiempo. Tal vez podr\u00eda escribir un peque\u00f1o relato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfDe d\u00f3nde eres? \u2013me pregunt\u00f3 la camarera cuando me trajo el caf\u00e9 y el cruas\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013De Islandia \u2013respond\u00ed\u2013, Reikiavik.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Oh, Islandia \u2013dijo con voz so\u00f1adora, mirando a la plaza a trav\u00e9s de la ventana\u2013. He o\u00eddo que el paisaje island\u00e9s es precioso. Hay muchos polacos que han ido all\u00ed a trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p>La camarera me dese\u00f3 buen provecho y volvi\u00f3 a la barra. Mord\u00ed el cruas\u00e1n y di un sorbo al caf\u00e9. Mir\u00e9 alrededor, primero a la plaza y despu\u00e9s a la cafeter\u00eda, que estaba medio vac\u00eda. Buscaba inspiraci\u00f3n para mi relato.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonaba m\u00fasica. Estaba muy alta y se mezclaba con las conversaciones que las dos camareras manten\u00edan a trav\u00e9s de sus m\u00f3viles. No comprend\u00ed lo que dec\u00edan, pero las conversaciones eran bien diferentes. Imagin\u00e9 que la camarera que me hab\u00eda servido discut\u00eda con su madre, mientras la otra hablaba con su novio. La una gritaba, mientras la otra hablaba con suavidad, se sonrojaba de vez en cuando y re\u00eda t\u00edmidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Te he dicho muchas veces que no voy a volver \u2013grit\u00f3 la camarera que me hab\u00eda servido, y colg\u00f3 el tel\u00e9fono. Estaba harta de que su madre insistiera en que volviese al pueblo. No quer\u00eda volver. Ya lo hab\u00eda decidido. Se quedar\u00eda aqu\u00ed, en Cracovia, y ahorrar\u00eda dinero para dar la vuelta al mundo, o al menos viajar a alguna de las grandes ciudades de Europa. Su madre todav\u00eda esperaba que volviese al pueblo y se casara con el hijo del sacerdote. Sin embargo, ella ya hab\u00eda tomado su decisi\u00f3n. No se casar\u00eda con \u00e9l. Su relaci\u00f3n hab\u00eda terminado. Ya no ten\u00edan nada en com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan sido buenos amigos cuando eran ni\u00f1os, ella y el hijo del sacerdote. Hab\u00edan jugado juntos. Hab\u00edan tenido las mismas fantas\u00edas. Hab\u00edan decidido dar la vuelta al mundo juntos. Hab\u00edan pasado horas y horas so\u00f1ando con ciudades lejanas en continentes lejanos. El mundo era suyo e ir\u00edan a explorarlo. Sus fantas\u00edas hab\u00edan comenzado en las grandes ciudades de Polonia: Cracovia y Varsovia. A menudo, se tumbaban en los campos de las afueras del pueblo y se inventaban historias sobre su vida en las grandes ciudades. Despu\u00e9s, empezaron a so\u00f1ar con viajes a las grandes urbes europeas: Londres, Berl\u00edn y Par\u00eds. Se quedaban horas en la biblioteca de la escuela leyendo libros sobre lugares de otros pa\u00edses. Gradualmente, sus mentes comenzaron a viajar a sitios a\u00fan m\u00e1s lejanos: Am\u00e9rica y Asia. Sus sue\u00f1os no ten\u00edan fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los a\u00f1os se fueron distanciando. Ella continuaba so\u00f1ando con lugares lejanos. \u00c9l pensaba en su entorno m\u00e1s cercano. Hab\u00eda decidido seguir el camino de su padre y quer\u00eda ser el sacerdote del pueblo. El mundo hab\u00eda dejado de llamarlo, el sacerdocio se convirti\u00f3 en su vocaci\u00f3n. Dej\u00f3 de so\u00f1ar con el mundo. Su mundo era la gente del pueblo y su relaci\u00f3n con Dios. Intent\u00f3 convencerla para que se quedase a su lado, para que fuese la mujer del sacerdote, pero dej\u00f3 de insistir cuando se dio cuenta de que jam\u00e1s lo lograr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00e9 de escribir. Me preguntaba si los sacerdotes cat\u00f3licos pod\u00edan casarse o no. Algo me dec\u00eda que no. Escrib\u00ed una nota para acordarme de buscarlo en Internet cuando volviera a casa. No estaba seguro de que aquella historia fuese a llevarme a ninguna parte. Puse la tapa al bol\u00edgrafo y dirig\u00ed la vista hacia la plaza. La lluvia segu\u00eda arreciando. Unas pocas personas se hab\u00edan acercado al mercado a comprar comida para la cena. Los vendedores se proteg\u00edan bajo sus tiendas y discut\u00edan sobre el tiempo, o al menos eso cre\u00eda yo. No parec\u00eda que la lluvia fuese a remitir. As\u00ed que no ten\u00eda otra cosa mejor que hacer que continuar escribiendo. Mir\u00e9 en direcci\u00f3n a la barra. Hab\u00eda solo una camarera, la que me hab\u00eda servido el caf\u00e9, la que hac\u00eda un momento hablaba enfadada por tel\u00e9fono. No hab\u00eda nadie m\u00e1s. La camarera mataba el tiempo abrillantando la barra.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche antes de su decimoctavo cumplea\u00f1os hab\u00eda metido las cosas m\u00e1s esenciales en una maleta. Antes del amanecer se escabull\u00f3 de la casa sin que nadie la viera. Hab\u00eda escrito una carta a sus padres. Les dec\u00eda que iba a ver mundo, que no se preocupasen, que ya era adulta y que pod\u00eda cuidarse sola. Tambi\u00e9n les dijo que los llamar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 a Cracovia poco antes del mediod\u00eda. Empez\u00f3 a buscar trabajo enseguida, ahora en un restaurante, luego en otro. Hab\u00eda o\u00eddo que los restaurantes y los caf\u00e9s eran los mejores lugares para encontrar trabajo. Sin embargo, buscar trabajo no era tan f\u00e1cil como ella hab\u00eda imaginado en sus sue\u00f1os. Nadie quer\u00eda dar empleo a una chica de pueblo sin ninguna experiencia. Hab\u00eda salido ilusionada de casa pero, durante el transcurso del d\u00eda, se dio cuenta de que encontrar trabajo le iba a llevar alg\u00fan tiempo. Aun as\u00ed, no perd\u00eda la esperanza. Estaba segura de que se las arreglar\u00eda. Hab\u00eda ahorrado el dinero suficiente para dormir un par de noches en el hostal m\u00e1s barato de la ciudad. Un par de noches le bastar\u00edan para encontrar trabajo. Un trabajo. Cualquier trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente continu\u00f3 la b\u00fasqueda. Dej\u00f3 de preguntar en los restaurantes y se centr\u00f3 en bares y caf\u00e9s. Durante la ma\u00f1ana visit\u00f3 los bares y caf\u00e9s m\u00e1s lujosos. Pero poco a poco fue bajando el nivel y acab\u00f3 yendo a los menos elegantes. De esa manera, antes de que acabara el d\u00eda consigui\u00f3 un trabajo como lavaplatos y camarera en un oscuro bar del centro.<\/p>\n\n\n\n<p>La jornada era larga. El sueldo bajo. Apenas pod\u00eda ganarse la vida. Com\u00eda el pan viejo y los sobrantes que desechaban en el bar al final del d\u00eda porque no se pod\u00edan vender.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pas\u00f3 sus primeras semanas fuera del pueblo. Su vida en la ciudad no se parec\u00eda en nada a lo que hab\u00eda so\u00f1ado. Aun as\u00ed, conservaba la esperanza. Pensaba que era el comienzo de una nueva vida. Una vida que mejorar\u00eda con el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda pasado un a\u00f1o, y era su decimonoveno cumplea\u00f1os. Lo celebraba en soledad. Hab\u00eda perdido la cuenta de los bares y caf\u00e9s donde hab\u00eda trabajado. Hab\u00eda conseguido ascender en el escalaf\u00f3n de la hosteler\u00eda y ahora trabajaba en un caf\u00e9 respetable. Estaba lejos de cumplir el sue\u00f1o de viajar por el mundo, pero no hab\u00eda perdido la esperanza, manten\u00eda aquel sue\u00f1o vivo. Ir\u00eda a Berl\u00edn, Londres o Par\u00eds tan pronto como pudiese.<\/p>\n\n\n\n<p>Llamaba a sus padres una vez por semana para decirles que estaba bien. Ten\u00eda mucho cuidado en no decirles d\u00f3nde estaba o en qu\u00e9 trabajaba. Quer\u00eda mantenerlos a una distancia prudencial. Todas las llamadas acababan en una discusi\u00f3n con su madre, que quer\u00eda que volviera al pueblo. Pero ella se manten\u00eda fiel a su sue\u00f1o. No regresar\u00eda. Ir\u00eda a explorar el mundo. Y as\u00ed acab\u00f3 tambi\u00e9n la llamada de aquel d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sent\u00f3 detr\u00e1s de la barra y mir\u00f3 a trav\u00e9s de la ventana. Llov\u00eda a c\u00e1ntaros. El caf\u00e9 estaba casi vac\u00edo. El \u00fanico cliente era un extranjero con gafas, patillas y perilla que se hab\u00eda sentado junto a la ventana. Escrib\u00eda fren\u00e9ticamente. De vez en cuando levantaba la vista del cuaderno, miraba a su alrededor y daba un sorbo al caf\u00e9 antes de continuar escribiendo. Cuando entr\u00f3, pens\u00f3 que era polaco, pero no la entendi\u00f3 cuando le pregunt\u00f3 qu\u00e9 quer\u00eda tomar. Al parecer era island\u00e9s. Le pareci\u00f3 curioso. En ninguno de sus sue\u00f1os hab\u00eda fantaseado con ir a Islandia. Hab\u00eda o\u00eddo historias sobre compatriotas que hab\u00edan encontrado trabajo en aquella remota isla misteriosa. Pero Reikiavik no sonaba tan atractiva como Berl\u00edn, Londres o Par\u00eds. De todas maneras, pens\u00f3 que tambi\u00e9n podr\u00eda ser una opci\u00f3n. Se pregunt\u00f3 si deber\u00eda pedirle la tarjeta de visita por si alg\u00fan d\u00eda necesitaba su ayuda para encontrar trabajo en Reikiavik.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Has cambiado mucho!<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 al cliente que hab\u00eda entrado al caf\u00e9 sin que ella lo hubiese notado. Apenas pod\u00eda creer lo que ve\u00edan sus ojos. \u00c9l tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado mucho. Ten\u00eda barba y gafas. Parec\u00eda m\u00e1s viejo. Se hab\u00eda hecho un hombre, en cierto modo. Parec\u00eda m\u00e1s un sacerdote que el hijo de un sacerdote.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013T\u00fa tambi\u00e9n has cambiado \u2013respondi\u00f3 t\u00edmidamente, y sinti\u00f3 c\u00f3mo se ruborizaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonre\u00edan nerviosos. Se sent\u00edan avergonzados. Ellos, que de ni\u00f1os jugaban juntos todos los d\u00edas. Ellos, que se conocieron el uno al otro mejor que nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Me voy a Par\u00eds \u2013dijo \u00e9l, ajust\u00e1ndose las gafas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella lo mir\u00f3 fijamente, sin saber si re\u00edr o llorar. Hab\u00eda deseado tanto o\u00edr esas palabras \u2013si bien en otro contexto\u2013: ir juntos a Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Quiero que vengas conmigo \u2013continu\u00f3 \u00e9l, y sonri\u00f3 con torpeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no sab\u00eda qu\u00e9 decir. Hab\u00eda transcurrido tanto tiempo desde aquellos d\u00edas en los que pasaban el rato tumbados en el campo so\u00f1ando con viajar a Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Me voy a un seminario de Par\u00eds. Quiero que vengas conmigo. Tengo un piso peque\u00f1o que me ha conseguido el colegio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sonri\u00f3. Se hab\u00eda hecho mayor y hab\u00eda madurado, pero en el fondo era un inocente chico de pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY qu\u00e9 crees que va a pensar la gente del seminario cuando llegues con una chica? \u00a1T\u00fa, un aprendiz de sacerdote soltero!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l no respondi\u00f3 enseguida. Parec\u00eda perplejo. Era evidente que no hab\u00eda pensado en eso. Apart\u00f3 la mirada y clav\u00f3 los ojos en las botellas que hab\u00eda detr\u00e1s de la barra, como si creyera que iba a encontrar la respuesta en una de ellas. La chica neg\u00f3 con la cabeza, esper\u00f3 la respuesta y abrillant\u00f3 la barra un poco m\u00e1s. Se quedaron en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Les dir\u00e9 que eres mi hermana. Les dir\u00e9 que me acompa\u00f1as para ayudarme mientras estudio. Para lavar mi ropa, hacer la comida y esas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l la mir\u00f3 de nuevo. Tan inocente. Tan seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No funcionar\u00e1. Es mejor que vayas solo \u2013dijo ella con un nudo en la garganta. Mir\u00f3 para otro lado, y se sec\u00f3 la l\u00e1grima que le hab\u00eda brotado del ojo. No pod\u00eda ir con \u00e9l. As\u00ed no.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Aqu\u00ed tienes mi direcci\u00f3n de Paris, por si cambias de opini\u00f3n. Coger\u00e9 el tren ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Le entreg\u00f3 una tarjeta de visita. Le temblaba la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Puede que te escriba una postal \u2013dijo ella, y forz\u00f3 una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dijo para justificar el haber aceptado la tarjeta. No quer\u00eda que \u00e9l interpretase que estaba pensando aceptar su propuesta. No quer\u00eda darle falsas expectativas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l dijo adi\u00f3s y sali\u00f3 del caf\u00e9. Tan pronto como se fue, sinti\u00f3 que las emociones anegaban su cuerpo. Las l\u00e1grimas empezaron a resbalar por sus mejillas. No pod\u00eda detenerlas. Pensaba en los tiempos en que so\u00f1aron con explorar el mundo juntos. Aquella fantas\u00eda nunca hab\u00eda estado tan cerca como entonces de convertirse en realidad. Aun as\u00ed, parec\u00eda algo lejano. Deseaba que el sue\u00f1o se cumpliera, pero en el fondo sab\u00eda que eso no iba a ocurrir. Hab\u00edan crecido separados el uno del otro. \u00c9l todav\u00eda era un chico de pueblo. Ella era ahora una mujer de ciudad. Eran demasiado diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Levant\u00e9 la mirada del cuaderno y contempl\u00e9 la plaza. Ya no llov\u00eda. Era el momento de llevar a cabo el plan de pasear por la ciudad. Pod\u00eda seguir escribiendo m\u00e1s tarde. De hecho, dudaba de si hab\u00eda suficiente material como para escribir un relato. Sab\u00eda muy poco sobre la vida de los seminaristas de peque\u00f1os pueblos polacos. No me resultar\u00eda nada f\u00e1cil conseguir que la historia pareciese real. As\u00ed pues, met\u00ed el cuaderno en la mochila y fui a la barra para pagar la cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Aqu\u00ed tienes mi tarjeta de visita \u2013dije despu\u00e9s de pagar\u2013. Puedes llamarme si decides probar suerte y buscar trabajo en Reikiavik.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo mismo me qued\u00e9 asombrado por lo que acababa de hacer. Fue algo espont\u00e1neo, no sab\u00eda por qu\u00e9 lo hab\u00eda hecho. Puede que tuviese problemas para distinguir la realidad de la fantas\u00eda sobre la que hab\u00eda estado escribiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vio al extranjero salir del caf\u00e9 y caminar a trav\u00e9s la plaza. Hab\u00eda dejado de llover. Ech\u00f3 un vistazo a la tarjeta de visita. Se preguntaba si deb\u00eda aceptar la oferta. Puede que aquella fuera, por fin, su gran oportunidad para explorar el extenso mundo. En el peor de los casos, podr\u00eda vivir con \u00e9l algunos d\u00edas mientras buscaba un trabajo y su propio hogar. Guard\u00f3 la tarjeta en el bolsillo. Ten\u00eda que consultar la idea con la almohada.<\/p>\n\n\n\n<aside class=\"wp-block-group book-ad has-text-color has-background\" style=\"color:#000000;background-color:#dcd0ff\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\" style=\"line-height:.9\">LIBRO<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:33% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"766\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-766x1024.jpg\" alt=\"999 Fuera \u2014 Dise\u00f1o de tapa: Ana Pi\u00f1eyro\" class=\"wp-image-1270 size-full\" srcset=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-766x1024.jpg 766w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-224x300.jpg 224w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-768x1027.jpg 768w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-900x1204.jpg 900w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-500x669.jpg 500w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera.jpg 1025w\" sizes=\"auto, (max-width: 766px) 100vw, 766px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<h4 class=\"wp-block-heading\">999 Fuera<\/h4>\n\n\n\n<p>Este cuento fue publicado en la colecci\u00f3n de cuentos 999 Fuera.<\/p>\n\n\n\n<p><em>999 Fuera<\/em> est\u00e1 disponible en edici\u00f3n de bolsillo en <a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/999-Fuera-B-rkur-Sigurbj-rnsson\/dp\/9935909581\">Amazon<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.barnesandnoble.com\/w\/999-fuera-b-rkur-sigurbj-rnsson\/1124721797\">Barnes and Noble<\/a> y como libro electr\u00f3nico en <a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/999-Fuera-Spanish-B%C3%B6rkur-Sigurbj%C3%B6rnsson-ebook\/dp\/B01LYG37SR\">Amazon Kindle Store<\/a>, <a href=\"https:\/\/books.apple.com\/us\/book\/999-fuera\/id1153289170\">Apple Books<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.kobo.com\/us\/en\/ebook\/999-fuera\">Kobo<\/a>, y <a href=\"https:\/\/www.storytel.com\/es\/es\/books\/999-fuera-2028512\">Storytel<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1ade el libro a tu lista de lectura de <a href=\"https:\/\/www.goodreads.com\/book\/show\/32309953-999-fuera\">Goodreads<\/a>.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-499968f5 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-width wp-block-button__width-50\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color has-background wp-element-button\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/999-fuera\/\" style=\"border-radius:50px;color:#ffffff;background-color:#000000\">m\u00e1s sobre el libro<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/aside>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato de B\u00f6rkur Sigurbj\u00f6rnsson. Un viajero se refugia en un caf\u00e9 en Cracovia durante una lluvia fuerte. Para matar el tiempo \u00e9l comienza a fantasear acerca de lo que est\u00e1 pasando en la mente de la camarera.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":668,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[6,48],"class_list":["post-523","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos","tag-bares-cafes","tag-espacios-publicos","col-md-6 col-sm-6"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=523"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1791,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523\/revisions\/1791"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/668"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}