{"id":645,"date":"2013-12-07T14:12:52","date_gmt":"2013-12-07T14:12:52","guid":{"rendered":"http:\/\/urbanvolcano.net\/?p=645"},"modified":"2025-04-19T18:35:16","modified_gmt":"2025-04-19T18:35:16","slug":"la-gente-de-la-plaza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/la-gente-de-la-plaza\/","title":{"rendered":"La gente de la plaza"},"content":{"rendered":"\n<aside class=\"other-formats\">Otros formatos: <a title=\"La gente de la plaza (PDF)\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/ebooks\/es\/pdf\/la-gente-de-la-plaza.pdf\">PDF<\/a> | <a title=\"The people in the square (english)\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/en\/the-people-in-the-square\/\">english<\/a> | <a title=\"F\u00f3lki\u00f0 \u00e1 torginu (\u00edslenska)\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/is\/folkid-a-torginu\/\">\u00edslenska<\/a><\/aside>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"alignright size-medium\"><a href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/square.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"300\" src=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/square-300x300.png\" alt=\"La gente de la plaza \u2014 Ilustraci\u00f3n de Yana Volkovich\" class=\"wp-image-651\" srcset=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/square-300x300.png 300w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/square-150x150.png 150w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/square.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n de Yana Volkovich<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Era una ma\u00f1ana de domingo de principios de agosto, y el sol brillaba en lo m\u00e1s alto del cielo. Camin\u00e9 lentamente a lo largo de la calle del Congost. Iba por un lado de la calle, donde las sombras de los edificios me proteg\u00edan de los rayos del sol. Pas\u00e9 por delante del bar de los punks y los okupas. Al otro lado de la calle estaba la sede de la asociaci\u00f3n de cr\u00eda de palomas mensajeras de Gracia. Sonre\u00ed pensando en lo curioso que era que dos grupos de personas tan diferentes coexistiesen en aquella peque\u00f1a calle de Barcelona. A un lado, una asociaci\u00f3n con la paloma como s\u00edmbolo, que tambi\u00e9n es el s\u00edmbolo de la paz. Y al otro lado otra asociaci\u00f3n cuyo s\u00edmbolo era una calavera con dos huesos en cruz, el s\u00edmbolo del terror. Aquella tranquila ma\u00f1ana de domingo, la paz y el terror conviv\u00edan de manera pac\u00edfica y armoniosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final de la calle del Congost gir\u00e9 a la izquierda y despu\u00e9s a la derecha, para coger la calle de Asturias. Me dirig\u00eda a la plaza de la Virreina, mi plaza favorita del barrio de Gracia. Casi todos los fines de semana iba all\u00ed con un libro en la mano, acompa\u00f1ado, a veces, de un bol\u00edgrafo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegu\u00e9 a la plaza me sent\u00e9 en un banco a la sombra de un \u00e1rbol. La plaza estaba animada y, al mismo tiempo, irradiaba serenidad. Las terrazas de los tres caf\u00e9s estaban llenas de gente, cuyo murmullo resonaba en toda la plaza. Todos los bancos de la plaza estaban ocupados. Algunas personas le\u00edan, otras conversaban animadamente con sus compa\u00f1eros de banco y otras, en silencio, miraban la vida pasar. Una vida que transcurr\u00eda lentamente al calor del mes de agosto. La gente ten\u00eda cuidado de no moverse demasiado r\u00e1pido, para que el bochorno fuese m\u00e1s tolerable.<\/p>\n\n\n\n<p>La iglesia se ergu\u00eda orgullosa en el lado de \u00abmonta\u00f1a\u00bb de la plaza. Igual que en otros lugares del mundo, en Barcelona hay cuatro puntos cardinales. Pero, al contrario que en el resto del mundo, esos puntos cardinales no se llaman \u00abNorte\u00bb, \u00abSur\u00bb, \u00abEste\u00bb y \u00abOeste\u00bb. Los puntos cardinales en Barcelona se llaman \u00abmonta\u00f1a\u00bb, \u00abmar\u00bb, \u00abderecha\u00bb e \u00abizquierda\u00bb. La iglesia estaba abierta. Las puertas del reino siempre est\u00e1n abiertas. Especialmente los domingos.<\/p>\n\n\n\n<p>El ir y venir de gente era constante. Gente paseando a sus perros. Gente de camino a casa con un peri\u00f3dico bajo un brazo y un pan bajo el otro. Turistas \u2013un hombre y una mujer de mediana edad\u2013 caminando con un mapa en las manos. \u00ab\u00a1Mira! Es la iglesia que vimos en la gu\u00eda tur\u00edstica de Barcelona.\u00bb Pararon e hicieron una foto antes de seguir caminando en busca de la siguiente atracci\u00f3n tur\u00edstica que hab\u00edan visto en la gu\u00eda de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palomas daban vueltas sobre la plaza. Se sentaban en un saliente que hab\u00eda sobre la puerta de la iglesia y despu\u00e9s volaban al \u00e1rbol m\u00e1s cercano. La siguiente parada era la fachada de una de las casas del lado \u00abmar\u00bb. Completaban la vuelta sobrevolando la plaza y volvi\u00e9ndose a posar en el saliente de la puerta de la iglesia. De vez en cuando bajaban al suelo para buscar migas de pan. Una paloma joven e inexperta se dirigi\u00f3 caminando hacia una colilla de cigarrillo. Se dio cuenta inmediatamente de que no se trataba de comida y camin\u00f3, para probar suerte, hacia la siguiente colilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Saqu\u00e9 un cuaderno y un bol\u00edgrafo del bolsillo de la camiseta, con la intenci\u00f3n de escribir un relato. Llevaba semanas sin escribir nada. Sufr\u00eda el bloqueo del escritor. Siempre que me sentaba a intentar escribir, mi cabeza se quedaba en blanco y no era capaz de pensar en nada digno de ser puesto negro sobre blanco. Hab\u00eda ido a la plaza con la esperanza de que el aire fresco me despejara la mente y me aportara nuevas ideas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 las p\u00e1ginas vac\u00edas del cuaderno. \u00abBarcelona, 9 de agosto de 2008\u00bb escrib\u00ed en la parte superior de la pagina izquierda. No pude ir m\u00e1s all\u00e1. No sab\u00eda qu\u00e9 escribir. Coloqu\u00e9 el cuaderno en mi regazo y mir\u00e9 alrededor. Vi a dos borrachos sentados al otro lado de la plaza, bebiendo cerveza y hablando, entre sorbo y sorbo, de los misterios de la vida. Re\u00edan. Estaban contentos. Su vida no era un camino de rosas, pero \u00bfqui\u00e9n necesita un camino de rosas pudiendo reunir las monedas suficientes para comprar otra cerveza?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Nunca pones dinero para las cosas de casa \u2013o\u00ed que dec\u00eda alguien detr\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Me volv\u00ed lentamente y mir\u00e9 a los que estaban sentados en el banco de atr\u00e1s. Era una pareja joven con un beb\u00e9. No parec\u00edan estar muy contentos. No estaban disfrutando del beb\u00e9, tal como hacen normalmente los padres j\u00f3venes. Discut\u00edan. No prestaban atenci\u00f3n al beb\u00e9. Ni el beb\u00e9 les prestaba atenci\u00f3n a ellos, dorm\u00eda tranquilamente en brazos de su madre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Tengo suficiente con cuidar del ni\u00f1o. Me gasto todo el dinero que tengo en cuidar de \u00e9l. Lo sabes de sobra. He intentado pedir dinero a mi madre, pero se niega a d\u00e1rmelo. Dice que tendr\u00eda que estarle agradecida con lo que me env\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no le hablas del ni\u00f1o? \u2013pregunt\u00f3 el chico\u2013. \u00bfPor qu\u00e9 no le dices que has tenido un hijo y que tienes que cuidar de \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Eso jam\u00e1s! \u2013grit\u00f3 la chica. Se puso colorada de la verg\u00fcenza y mir\u00f3 alrededor. Despu\u00e9s mir\u00f3 al beb\u00e9, para ver si se hab\u00eda despertado. Dorm\u00eda. La chica baj\u00f3 la voz y continu\u00f3\u2013: No puedo hablarle de \u00e9l, se pondr\u00eda hecha una fiera y seguramente dejar\u00eda de enviarme dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY tu padre? Est\u00e1 forrado. \u00bfPor qu\u00e9 no le pides dinero a \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ya sabes por qu\u00e9. Hemos hablado de esto mil veces. Ha renegado de m\u00ed. Nunca me ha perdonado que dejara los estudios y viniera a Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>La pareja no pudo continuar discutiendo sobre la econom\u00eda dom\u00e9stica, porque el beb\u00e9 se despert\u00f3 y comenz\u00f3 a llorar. La chicha se levant\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Vamos! \u2013dijo\u2013. Tengo que irme a casa para darle de comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi a la joven pareja desaparecer detr\u00e1s de una de las esquinas de la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde aquella misma esquina apareci\u00f3 un hombre haciendo footing. No prest\u00f3 atenci\u00f3n a la pareja del beb\u00e9. Estaba preocupado con sus propios problemas. Atraves\u00f3 corriendo la plaza y par\u00f3 al otro lado, para decidir hacia d\u00f3nde ir. Decidi\u00f3 tomar la calle de la derecha. Era la primera vez que sal\u00eda a correr desde que se traslad\u00f3 a vivir a Barcelona. Estaba totalmente perdido. Todo parec\u00eda indicar que dar\u00eda unas cuantas vueltas de m\u00e1s, a no ser que encontrara alg\u00fan lugar que se le hiciese familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se encontr\u00f3 al girar la esquina no fue algo familiar, precisamente. Choc\u00f3 contra una chica joven que caminaba preocupada. La chica se recuper\u00f3 r\u00e1pidamente del golpe y atraves\u00f3 la plaza tan r\u00e1pido como le permit\u00edan sus pies. Llegaba tarde. Hab\u00eda prometido a su amiga que le ayudar\u00eda a limpiar el piso. Llegaba dos horas tarde. Hab\u00eda salido la noche anterior. Ten\u00eda planeado volver a casa temprano, e irse a dormir temprano. Pero no lo hizo. Hab\u00eda vuelto a casa muy tarde y se hab\u00eda despertado tarde. Se sent\u00eda avergonzada por haber decepcionado a su amiga. No merec\u00eda que nadie la traicionase de esa manera. Esperaba que no se enfadara, que la perdonara. Camin\u00f3 a trav\u00e9s de la plaza tan r\u00e1pido como pudo. Avergonzada, preocupada. Llegaba tarde, muy tarde. Ignoraba que su amiga tambi\u00e9n hab\u00eda salido anoche, que tambi\u00e9n hab\u00eda vuelto tarde a casa y que a\u00fan estaba durmiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hugo se hab\u00eda acostado temprano y se hab\u00eda levantado a primera hora de la ma\u00f1ana. Estaba sentado en la terraza de uno de los caf\u00e9s de la plaza, leyendo un peri\u00f3dico de econom\u00eda. Se preguntaba qu\u00e9 provecho podr\u00eda sacar \u00e9l de la compraventa de acciones. Era el tercer fin de semana consecutivo que pensaba en esas cosas. Cre\u00eda que era f\u00e1cil. Bastaba con comprar acciones a bajo precio y luego venderlas a un precio m\u00e1s alto. Hoy, estaba a punto de descubrir que comerciar con acciones no era tan simple como parec\u00eda. En los \u00faltimos tres fines de semana \u2013los que llevaba leyendo el peri\u00f3dico de econom\u00eda\u2013 se hab\u00eda dado cuenta de que algunas acciones sub\u00edan y otras bajaban, pero no hab\u00eda descubierto ning\u00fan patr\u00f3n en aquellos movimientos. Esa revelaci\u00f3n le hizo dudar. Ten\u00eda miedo de perder la peque\u00f1a suma de dinero que hab\u00eda ahorrado para su aventura en bolsa. Por eso, desisti\u00f3 en la idea de comerciar con acciones, y decidi\u00f3 comprarse una c\u00e1mara nueva. \u00bfQui\u00e9n sab\u00eda? Quiz\u00e1 podr\u00eda ganar alg\u00fan dinero vendiendo fotos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro hab\u00eda trabajado como fot\u00f3grafo toda su vida y hab\u00eda ganado lo suficiente como para, adem\u00e1s del pan, llevar alg\u00fan que otro jam\u00f3n a casa. Ahora, caminaba con lentitud a trav\u00e9s la plaza, acompa\u00f1ado de su esposa Mar\u00eda. Eran mayores y les llev\u00f3 bastante tiempo cruzarla. Atr\u00e1s hab\u00edan quedado los d\u00edas en que corr\u00edan all\u00ed mismo, en su plaza. El lugar donde hab\u00edan jugado de ni\u00f1os. El primer beso se lo hab\u00edan dado en las escaleras de la iglesia. Pedro le hab\u00eda pedido la mano en la plaza. Mar\u00eda le hab\u00eda dicho que s\u00ed en la plaza. Se hab\u00edan casado en la iglesia de la plaza. Hab\u00edan comprado su primer y \u00fanico piso al lado de la plaza. Sus hijos hab\u00edan dado los primeros pasos en la plaza. Sus hijos hab\u00edan corrido tras las primeras palomas en la plaza. Incluso despu\u00e9s de haberse hecho mayores y haber dejado el nido, volv\u00edan frecuentemente a visitar a sus padres, acompa\u00f1ados de los nietos. En aquellas ocasiones la plaza era una fiesta. Ahora, Pedro y Mar\u00eda eran tan mayores que pod\u00edan reflexionar sobre los momentos m\u00e1s memorables de su vida mientras la atravesaban.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Mira! \u2013o\u00ed a alguien exclamar a mi izquierda\u2013. Nuestro calzado es id\u00e9ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed la cabeza. Conoc\u00eda a la mujer que estaba sentada a mi lado. Formaba parte del grupo de borrachos de la plaza. La ve\u00eda casi siempre que visitaba la plaza. Cuando la vi por primera vez no pens\u00e9 que fuese una de ellos. Pens\u00e9 que era solamente una mujer mayor y un poco loca. M\u00e1s tarde la vi beber con el resto de borrachos. No hab\u00eda duda de que estaba loca. La duda era si estaba loca por causa de los a\u00f1os o del alcohol. Mir\u00e9 sus pies. Mir\u00e9 los m\u00edos. Ambos calz\u00e1bamos sandalias, pero no pod\u00edan ser m\u00e1s diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed \u2013respond\u00ed a la mujer, y sonre\u00ed\u2013. Tiene raz\u00f3n, es id\u00e9ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed atr\u00e1s en el cuaderno, a la pagina donde hab\u00eda escrito \u00abBarcelona, 9 de agosto de 2008\u00bb. Hab\u00eda a\u00f1adido unas cuantas p\u00e1ginas a mi colecci\u00f3n de escritos. Cerr\u00e9 el cuaderno y guard\u00e9 el bol\u00edgrafo en el bolsillo de la camiseta. Era hora de irse a casa. Me desped\u00ed de la mujer de las sandalias. Dije adi\u00f3s a la plaza y di gracias a su gente por haberme inspirado, por los fragmentos de historias que me hab\u00edan ayudado a escribir. Dudaba de que alguno de esos fragmentos se convirtiera en un relato independiente. Pero eso no era importante. Lo \u00fanico que importaba era que hab\u00eda empezado a escribir de nuevo. Me hab\u00eda despedido del bloqueo del escritor. Pod\u00eda irme a casa, feliz por el trabajo realizado.<\/p>\n\n\n\n<aside class=\"wp-block-group book-ad has-text-color has-background\" style=\"color:#000000;background-color:#dcd0ff\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\" style=\"line-height:.9\">LIBRO<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:33% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"766\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-766x1024.jpg\" alt=\"999 Fuera \u2014 Dise\u00f1o de tapa: Ana Pi\u00f1eyro\" class=\"wp-image-1270 size-full\" srcset=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-766x1024.jpg 766w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-224x300.jpg 224w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-768x1027.jpg 768w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-900x1204.jpg 900w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera-500x669.jpg 500w, https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/999-Fuera.jpg 1025w\" sizes=\"auto, (max-width: 766px) 100vw, 766px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<h4 class=\"wp-block-heading\">999 Fuera<\/h4>\n\n\n\n<p>Este cuento fue publicado en la colecci\u00f3n de cuentos 999 Fuera.<\/p>\n\n\n\n<p><em>999 Fuera<\/em> est\u00e1 disponible en edici\u00f3n de bolsillo en <a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/999-Fuera-B-rkur-Sigurbj-rnsson\/dp\/9935909581\">Amazon<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.barnesandnoble.com\/w\/999-fuera-b-rkur-sigurbj-rnsson\/1124721797\">Barnes and Noble<\/a> y como libro electr\u00f3nico en <a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/999-Fuera-Spanish-B%C3%B6rkur-Sigurbj%C3%B6rnsson-ebook\/dp\/B01LYG37SR\">Amazon Kindle Store<\/a>, <a href=\"https:\/\/books.apple.com\/us\/book\/999-fuera\/id1153289170\">Apple Books<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.kobo.com\/us\/en\/ebook\/999-fuera\">Kobo<\/a>, y <a href=\"https:\/\/www.storytel.com\/es\/es\/books\/999-fuera-2028512\">Storytel<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1ade el libro a tu lista de lectura de <a href=\"https:\/\/www.goodreads.com\/book\/show\/32309953-999-fuera\">Goodreads<\/a>.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-499968f5 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-width wp-block-button__width-50\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color has-background wp-element-button\" href=\"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/999-fuera\/\" style=\"border-radius:50px;color:#ffffff;background-color:#000000\">m\u00e1s sobre el libro<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/aside>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato de B\u00f6rkur Sigurbj\u00f6rnsson. Un domingo caloroso de agosto, un escritor va a su plaza favorita en el barrio de Gracia de Barcelona, buscando inspiraci\u00f3n para sus relatos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":651,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[48,11],"class_list":["post-645","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos","tag-espacios-publicos","tag-sobre-escribir","col-md-6 col-sm-6"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/645","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=645"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/645\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1797,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/645\/revisions\/1797"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/651"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=645"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/urbanvolcano.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}