Mordiendo uñas


Ilustración de Börkur Sigurbjörnsson

Dennis miró su reloj por trigésima vez en los últimos 5 minutos. Finalmente había llegado la hora de su reunión con los inversores. Lo harían pasar a sus oficinas en cualquier momento. Miró a su alrededor en la sala de espera, buscando algún signo de sus anfitriones. No vio más que al recepcionista profundamente concentrado en el contenido de su monitor.

Dennis mordió la uña del dedo índice de su mano derecha. Pasó su pulgar sobre la uña para remover cualquier rastro de saliva. Encontró piel suelta que le irritó. Mordió la piel y sintió sabor a hierro en sus labios. Apretó su dedo medio contra el dedo índice para intentar parar el sangrado. En vano. La lesión era demasiado grande.

—¡Dennis Newman! —dijo el recepcionista al otro lado de la sala de espera—. Están listos para verle ahora.