Tiburones


Ilustración de Börkur Sigurbjörnsson

No puedo evitar sonreír al pasar nadando por la gran ventana de vidrio del lado profundo de la piscina. Pienso en la época en que apenas me atrevía a nadar en esa parte de la piscina por miedo a que la ventana se abriera de repente y escaparan los tiburones come-humanos.

Me surgen sentimientos encontrados al recordar cuán difícil era ser niño con una imaginación tan amplia, terriblemente asustado de mis propias creaciones ficticias.